Aunque no ha sido estadísticamente rastreado por las respuestas de los padres, muchos médicos de DAN! han reportado resultados excelentes con la taurina. De hecho, una de las primeras respuestas heroicas en el autismo sucedió con un paciente del Dr. Baker, y él presentó el reporte del caso a la Sociedad Nacional para Niños y Adultos con Autismo [NSAC, por sus siglas en inglés], en 1984.1 Éste era un típico niño autista con disfunción intestinal, un trastorno de sueño severo, y muchas alergias. Estuvo sometido a tratamiento con haloperidol por un médico previo, y la vitamina B6 con magnesio había permitido disminuir a la mitad la dosis de haloperidol. Tras la primera dosis de taurina, el niño durmió durante toda la noche, por primera vez en su vida. Después vino la regularidad intestinal y la mejoría en la atención en sus clases especiales. Sus padres consideraron que la taurina había sido la intervención terapéutica más exitosa en la vida de su hijo.
ACERCA DE LA TAURINA
La taurina es casi un ?aminoácido único". Los aminoácidos típicos acarrean, al menos, un grupo amino, y uno de ellos se une al carbón siguiente al grupo del ácido orgánico (carboxilo). La taurina es diferente. No cuenta con un grupo carboxilo. Su parte ácida es un ácido sulfónico (-SO3H, en vez de -COOH). Y, su grupo amino (-NH2) no está junto a la parte del ácido sulfuro; se encuentra en el otro extremo de la molécula. Esta diferencia estructural hace a la taurina muy especial. En tanto que no puede convertirse en una parte de la estructura de una proteína, la taurina se activa iónicamente y puede reaccionar o combinarse con sustancias en formas que ordinariamente, los aminoácidos no pueden.
En los leucocitos, la taurina ayuda en la respuesta oxidante (durante la fagocitosis), al limitar la abundancia del ión hipoclorito (OCl-) y, a su vez, limitando la oxidación y la inflamación de los tejidos.2 En realidad, la taurina se combina con el OCl- para formar una cloramina estable, menos dañina, aunque una molécula de taurina es sacrificada para destruir cada ión de hipoclorito. Un precursor metabólico de la taurina, la hipotaurina, también hace esto. En tanto que es un aminoácido necesario para la formación de sales biliares, la taurina se combina con el colesterol en exceso o innecesario, para formar ácido taurocólico, el cual es secretado en los intestinos para su eliminación.3 De nuevo, una molécula de taurina es utilizada para eliminar cada molécula de colesterol. Al hacer esto, la taurina ayuda virtualmente en todas las formas bioquímicas de desintoxicación, al ayudar a proporcionar una ruta de excreción biliar. Más aún, la taurina, en sí, se une a algunas sustancias extrañas o ?xenobióticas? para también desintoxicarlas.4 Además, la taurina, es reportado, ayuda en el equilibrio de los niveles del glutamato y el GABA (neurotransmisor).
La taurina está presente en el corazón, a concentraciones más elevadas que en cualquier otro órgano. Equilibra los niveles de electrolitos y ayuda a mantener el ritmo dentro de las normas.6 Al desempeñar esta función, la taurina no se agota, sino que actúa iónicamente en las membranas celulares, para controlar el flujo de iones de sodio, magnesio, potasio y calcio. Globalmente, en los tejidos corporales, la taurina es un moderador de magnesio, ya que cuando se encuentra baja, el magnesio tiende a abandonar las células y entrar en el plasma sanguíneo.7,8 Cualquier exceso de magnesio en el plasma rápidamente se pierde en la orina.
Existen algunos problemas con respecto al suministro de taurina en el autismo. Puede ser derivado de la ingesta en la dieta de carne, pescado y pollo, especialmente de mariscos y crustáceos. Sin embargo, puede que sea necesario evitar los crustáceos y los mariscos, o comerlos sólo en pequeñas cantidades cuando el problema es el mercurio. La taurina puede ser formada en forma endógena, a partir de la cisteína, pero su formación depende de la actividad de la enzima oxigenasa y de la adecuada P5F. De hecho, la taurina se encuentra en los últimos pasos de la ruta metabólica que comienza con el aminoácido esencial metionina y progresa a través de muchos aminoácidos que contienen sulfuro, que conocemos como áreas de problemas potenciales en el autismo: metionina, SAMe, S-adenosilhomocisteína, homocisteína, cistationina, cisteína, ácido sulfínico de cisteína, hipotaurina – y después viene la formación de taurina. La taurina puede ser inadecuada en los autistas cuando la cisteína se encuentra por debajo de lo normal (como se le mide usualmente, en el análisis de aminoácidos en el plasma).
La leche humana materna contiene taurina, en un 33%, de todos los aminoácidos de formas libres.9 Eso se adecúa a la dificultad de los bebés (y niños pequeños) para la formación de taurina, a partir de la metionina o cisteína. Para ellos, la taurina es un aminoácido nutricionalmente esencial.
Además de las dificultades de formar taurina en los tejidos corporales, existe la posibilidad de perderla, vía los desechos urinarios. Estructuralmente, la taurina, en los túbulos renales, es vista como otro aminoácido inusual – la beta-alanina. Cuando ambos están presentes, compiten por la reabsorción. El resultado puede ser una pérdida de taurina en la orina.10 Así, necesitamos considerar las condiciones que conducen a los excesos de beta-alanina. Éstas son:
- Mala digestión de carne, pescado o pollo con reabsorción excesiva de los dipéptidos carnosina y anserina. Ambos contienen beta-alanina.
- Disbiosis o infección bacteriana. Algunas bacterias pueden producir grandes cantidades de beta-alanina. Las bacterias amigables utilizan la beta-alanina para sintetizar la vitamina pantotenato: ácido pantóico + beta-alanina = ácido pantoténico. Pero con disbiosis, esta bioquímica benéfica puede salir mal.
- Catabolismo incrementado de pirimidinas. Los nucleótidos, los nucleósidos, y las bases que son estructuradas, a partir de moléculas de pirimidina, pueden conducir a la formación de beta-alanina cuando son catabolizadas. El UTP, UDP, UMP, la uridina y el uracil son fuentes directas de beta-alanina. La timidina y la timina pueden ser fuentes, si son transformadas enzimáticamente en porciones de fragmentos de uridina. Una enfermedad con errores metabólicos que puede manifestarse como autismo o PDD es la superactividad de la pirimidina nucleotidasa; presenta desfosforilación acelerada de la uridina fosfato. La beta-alanina está elevada. La deficiencia de la dihidropirimidina deshidrogenada (utilización disminuida de uracil y timina) también puede presentar una elevada beta-alanina.
USO DE LA TAURINA EN EL AUTISMO
La evaluación de la necesidad de taurina, basada en los resultados de los análisis de aminoácidos puede ser una propuesta engañosa. Una elevada taurina en orina puede significar desperdicio y deficiencia de taurina en los tejidos o en la proximidad de las membranas celulares. Altos niveles de taurina en el plasma sanguíneo pueden significar una respuesta inflamatoria elevada o descomposición de leucocitos, linfocitos o hemólisis de eritrocitos. Pero si los precursores de taurina se encuentran bajos, particularmente la cisteína o cistina, entonces es probable que los suministros de taurina se encuentren limitados. Debido a las ambigüedades analíticas, es probablemente mejor administrar taurina en una prueba empírica, especialmente si la vitamina B6 y el magnesio han resultado de ayuda. La taurina ayuda al tejido corporal a conservar el magnesio, y es por ello que sugiero intentarlo, justo después de la vitamina B6 con magnesio. Ya que se necesita de la taurina para la formación de las sales biliares, y las sales biliares facilitan la absorción de los lípidos de la dieta, la suplementación de taurina debe preceder a la suplementación de las vitaminas A, D y E y los ácidos grasos esenciales. También debe preceder a los suplementos de calcio, a los cuales ayuda la vitamina D. Y es sabio contar con taurina adecuada, antes de las pruebas de TMG, ya que la TMG tiende a disminuir la formación de cisteína y taurina.
DOSIS
Usualmente, un suplemento de 100 a 250 mg/día es adecuado para niños de 2- a 5-años, y 250 a 500 mg/d es suficiente para niños de los 6 a los 12 años. Cantidades mayores a los 2 gramos por día en los adultos pueden resultar en influencias indeseables sobre el equilibrio electrolítico y sobre la función adrenal. El uso de la taurina para reducir los ataques en algunas formas de epilepsia está documentado.11,12 En dichos casos, se piensa que la taurina contrarresta los excesos de neurotransmisores excitatorios y normaliza los niveles de glutamato.
Debido a que mucha de nuestra taurina proviene metabólicamente de la cisteína, el suministro de cisteína es crítico a la adecuación de la taurina. Los ataques pueden ocurrir con una insuficiencia de taurina, y algunas veces, condiciones de ataques preexistentes son aliviadas con su suplementación.5,13,14,15,16,17 Esto cobra suma importancia en el uso de algunas intervenciones de nutrientes, que se describen después – la trimetilglicina, TMG, con ácido folínico y metilcobalamina, y posiblemente incluso con la metilcobalamina inyectable. Es decir, aquellas intervenciones que provocan que la homocisteína sea transformada directamente en metionina, burlando la ruta para la cisteína. En tanto que pueden abrir el camino bloqueado de la metilación y eventualmente resultan en niveles mejorados de cisteína y glutatión, existe un periodo inevitable inicial en donde la cisteína y la taurina pueden, en realidad, disminuir aún más. Así, fuertemente recomiendo contar con un suplemento de taurina, antes de intentar opciones más avanzadas.
Si está utilizando la carnosina y encuentra que aporta un beneficio reconocible, entonces la taurina podría serle también benéfica. La razón es que la carnosina incluye beta-alanina, la cual puede provocar una pérdida urinaria de taurina. Metabólicamente, la taurina no mejora el suministro de sulfatos o de la sulfación, ya que los humanos no pueden extraer sulfato de ella. Algunas bacterias sí, pero es dudoso si las bacterias intestinales proporcionarían sulfato significativo de ellas. Así, la taurina no debe ser considerada como una fuente de sulfato.
RESPUESTAS ADVERSAS A LA TAURINA
Las respuestas adversas a cantidades adecuadas de taurina son evidentemente muy poco frecuentes. Durante los más de 20 años, en los que he sugerido el uso de la taurina, los reportes de efectos adversos son menores a una docena (de miles que han probado la taurina, como un suplemento nutricional). Si los niveles de electrolitos se encuentran en desequilibrio en cierta forma y no son corregidos por la homeostasis, entonces, la taurina, en cantidades significativas, podría empeorar el desequilibrio. La intolerancia puede ocurrir en condiciones de hipercalemia (exceso de potasio en sangre), la enfermedad de Addison, y la deficiencia de insulina, si se usa taurina por gramos. Esto es porque la taurina media el flujo de electrolitos minerales a través de las membranas celulares. Como con todos los suplementos, comience a una dosis baja (100 ó 250 mg/d dependiendo del peso corporal o la edad). Los investigadores clínicos nos recomiendan no usar más de 2000 mg/d (2 gramos/día), y las altas dosis pueden producir efectos que son opuestos a los que se pudiese esperar.